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miércoles, 4 de mayo de 2011

SLALOM DE BICICLETAS


Lucas recuerda muy bien que a sus 5 años, ya era un experto y temerario piloto de bicicletas, ya que su visionudo padre, el recio Ing. Saint-Martin le obsequió muy a tiempo el velocípedo en cuestión.

Estando en el kinder, fue enterado de que participaría junto con algunos de sus compañeros en una carrera de biciclentas contra la escuela hermana que acababa de ser fundada en el estado de México. Aquí cabe aclarar que en ese tiempo, Lucas formaba parte de la población de la ciudad capital, el Distrito Federal o ciudad de México.

Un sábado, la familia subió el vehículo, niños, canasta de pic-nic con viandas, adultos y al piloto al auto, dirigiéndose al Lago de Guadalupe al sitio de la carrera.

Al llegar, Lucas se encontró en medio de un rancho, repleto de sembradíos, aire libre, sin límites que le constriñeran. Fué colocado en formación típica para niños de 5, todos en bola y háganle como puedan, aconsejado por su padre, pedaleó cuesta abajo en un camino de terracería que terminaba abruptamente en un portón rojo de lámina.

Al recibir la señal, el contingente inició el arranque, pronto Lucas se situó a la cabeza debido a los consejos del recio Ing. Saint-Martin -pedalea fuerte, lo mas fuerte que puedas desde el principio- pronto se despegó del grupo más por la cuesta y falta de frenos que por resultado de sus piernas. El rebote que se hizo cada vez mas brusco alertó a Lucas y sin saber como detener su loca carrera, se limitó a mantenerse sobre el vehículo.

Cruzó la meta en primer sitio cual relámpago y se estrelló contra el portón rojo de lámina como un obús. Después de desincrustar la bicicleta del portón, enderezar la rueda delantera y recoger a Lucas del suelo, los organizadores entregaron el indiscutible primer sitio al intrépido bicinauta.

Fue el primer gran premio logrado por Lucas y el único. ¿El costo? Un diente de leche perdido.

Pero eso, perdió importancia junto al vitoreo. ¡Que linda se ve la vida a los 5! Y Lucas no sabía que al tiempo, esa sería su escuela durante una etapa fundamental. Vaya cosas...

miércoles, 5 de enero de 2011

MARATÓN A TODA VELOCIDAD


Lucas siendo niño experimentó el primer cambio radical en su vida ya que su padre terminó de construir su casa en las afueras de la ciudad de México, en la zona norte. De vivir en la confluencia de dos arterias vitales y cargadas de tráfico y ruido, ahora pasa las noches en un silencio campirano y desconocido.

Igualmente, el ambiente escolar fué modificado radicalmente, ya que antes acudía a una escuela de asfalto y paredes, llegando ahora a un espacio abierto en el campo, a la mitad de sembradíos y animales de granja. Justo el espacio que un organismo nuevo y con altísimo contenido energético, necesitaba.

Y en ese ambiente durante la primera semana de clases, llevaron a todo su grupo escolar a la clase de educación física, el maestro, un chaparrito botijón y mofletudo, con gorra y silbato en la boca, organiza una carrera de maratón para individuos de 8 años. Señala a lo lejos, atravesando un campo arado y listo para recibir la siembre, una torre de alta tensión. "Esa es la meta, deben llegar, tocarla y regresar conmigo. El ganador recibirá un premio".

Y debido que a Lucas siempre le ha gustado correr y correr, decidió en ese momento que sería el ganador. Al pitazo del atlético panzón, todos los chavitos corrieron según su propio entender, ya que el oblongo preparador físico no les explicó ninguna estrategia de carrera. Lucas decidió una manera muy simple de correr: fijó en su vista la torre de alta tensión, midió la distancia y echó a correr como cuando su hermosísima madre lo persigue por travieso.

Sin volver la vista atrás, corrió y corrió, brincando surcos, evitando terrones, alzando los pies para no tropezar por lo irregular del terreno, toca la torre. Inicia la vuelta con la misma estrategia pero apretando el paso.

Al llegar al sitio donde esperaba el chaparrito ombligudo, lo encontró dormitando por lo que llegó con poco resuello, gritando y empujándolo, lo que provocó un salto francamente imposible para tan pesado individuo. "Ya, gané, gané". el sorprendido maestro, agitando su voluminosa cintura, trató de enfocar al resto de la clase, encontrándola algunos de regreso, otros por tocar la torre.

Enojado, sin saber si fué por el susto o por verse descubierto dormitando, dictamina que Lucas hizo trampa, nadie podría correr tan rápido hasta la torre y regresar mientras el resto no había concluído la prueba. Lucas es descalificado por la gracia del poder superior, sin derecho a juicio justo, sin apelación ni réplica.

Ese día, nació y murió un maratonista mexicano al mismo tiempo. Nunca fué recuperado.

Nota: Recuerden que Lucas es el personaje que creé para relatar mis andanzas por la vida.

viernes, 17 de diciembre de 2010

THE CHICAGO BOYS

¡Válgame Dior! Y no les dió pena. Pero aquí están los únicos y verdaderos CHICAGO BOYSSSS.

jueves, 16 de diciembre de 2010

COMPLEJO DE EMBOTELLADOR

En una día como cualquiera, después del receso y haber jugado decentemente futbol, Lucas entró al salón asignado a su clase de matemáticas feliz y sin preocupaciones. La vida en secundaria era difícil pero buena, sin embargo, alguna mente retorcida y sin elementos mínimos de juicio, programó que esos chicos tuvieran clase de matemáticas justo después de haber corrido al sol, vaciado sus energías y con cuerpo sudado. Imaginar que deben los agitados muchachos pasar de altas revoluciones prácticamente a cero para concentrarse en binomios perfectos, es iluso y digno de una mente urdidora de telenovelas.

Pero con todo, Lucas entró relajado al salón, a la par que sus compañeros, donde les esperaba el maestro, delgado, alto, con lentes tipo búho y con su rostro picado por el acné lo que le valió el mote de "El Garapiñado" entre los escolapios. La diferencia se dió ese día en que Lucas recordaba la tonada de la nueva campaña del refresco de cola (que ni siquiera bebía), por lo que estuvo silbándola hasta su ingreso al salón. El Garapiñado de inmediato ejerció vilmente su autoridad exigiendo con su inconfundible voz nasal: "A ver, el que tiene complejo de embotelladora, que se salga".

Tómala, Lucas se detuvo en seco. Su compañero lamentó el asunto diciendo: "Chin, pobre de él". Y el Garapiñado viendo otra oportunidad espetó de inmediato: "Y el compadecido, que lo acompañe".

Así que los dos fulanitos imberbes, se presentaron ante la dirección escolar a donde les asignaron un pico y una pala (después de haber jugado futbol casi una hora) para que excavaran un hoyo en una zona sin asfaltar de un metro cúbico. Se les dió un lapso de una hora (la clase de matemáticas), así que alternando esfuerzos vaciaron el resto de energías.

Y una vez de regreso en su clase de biología, Lucas recibió un nuevo castigo, así que regresó a tapar el hoyo.

¿Por qué lo castigaron otra vez? Pues eso será asunto para otro día. Ay, que muchacho éste...

NOTA. Éste es un artículo que publiqué en mi blog http://enlacabezadelucas.blogspot.com/ el 31 de julio de 2009 y me pareció pertinente reproducirlo aquí. Huelga decir que Lucas es el personaje que he creado para relatar mis andanzas. El "compadecido" fué Everardo que espero recuerde todo lo que sudamos para hacer ese hoyo. Válgame Dior con esos curas nazis...

lunes, 13 de diciembre de 2010

BIENVENIDOS

Hola, está abierta la sala común de reunión para los integrantes de la 4ª generación del CEL, con el nombre que escogieron y donde podrán escribir lo que piensen, colocar fotos, videos y sonidos. Al principio, podrá parecer un poco complicado pues hay que dar de alta a quien tenga el deseo de reunirse. Bastará con que me envíen su correo electrónico para que los agregue y puedan acceder a escribir. Háganlo por favor al correo del grupo en yahoo y los daré de alta.

Además, cada vez que alguien escriba algo, recibirá en su correo al través del correo del grupo de yahoo, la notificación de que alguien puso una nota.

Pronto verán una gran sorpresa que estoy cocinando sobre nuestra reciente reunión donde celebramos con una comida nuestra amistad.

Les mando un saludo muy cariñoso, además de mis mejores deseos para ésta época de final e inicio de año.

Sean bienvenidos pues, es para que tengamos una mejor comunicación.

LUIS ST. MARTIN.