viernes, 24 de diciembre de 2010

El primer día

Los recuerdos de ese primer día de clases hoy son tan distantes y nublados como ciertos días otoñales cuando la neblina desaparecía los edificios del Colegio Tepeyac y los camiones reducían su velocidad a "tranco de mula".

Las razones por las cuáles mi padre decidió inscribirme en aquella escuela "rural y bucólica" fueron dos, ambas con un peso similar, los "Frailes del Tepeyac" eran un equipo de futbol americano muy renombrado en no sé que liga y enseñaban inglés desde el primer día de clases. Ninguna razón es tan importante para meter a un hijo a una institución académica que pensar que este la hará en la vida por aprender a hablar inglés a temprana edad y/o que podrá destacar en un deporte como el futbol americano, aunque se viva en México, El Salvador u Honduras.

En esa época vivíamos en la ahora muy cosmopolita Colonia Condesa pero pesaba sobre el ego de mis padres vivir en una casa "rentada". Comprar una casa en dicha colonia o en Anzures y ya ni hablar de las Lomas de Chapultepec implicaba que mi padre debería vender su alma al diablo, a mis hermanas a un potentado árabe y a mi mamá a alguno de sus compadres. Hoy veo con cierta tristeza que cualquiera de esas opciones hubieran sido mejores y digo con tristeza pues en vez de aquellas colonias de tanta alcurnia decidió hacerse de una casa en la Magisterial Vistabella, una colonia pegada a Satélite pero que por pertenecer al municipio de Tlalnepantla en vez de al de Naucalpan los predios eran mas económicos, esto implica que el día de hoy mi futura herencia sea menor que mis ahorros del Afore, aparte de que al no haber vendido a mis hermanas la casa se dividirá entre cinco cuando llegue el momento.

Con los grandes motivantes de que aprendiera a hablar ingles y/o jugara futbol americano en "Los Frailes del Tepeyac" (que por cierto jamás se concretó el equipo en la sucursal Lago de Guadalupe del mentado colegio), la distancia de la Colonia Condesa al municipio de TULTITLÁN era un punto tan irrelevante como mi opinión sobre cualquier respecto.

Hoy haciendo un ejercicio de memoria (que ya me está dejando exhausto) me doy cuenta que los recuerdos de mi primer día de clases son tan pocos como los conocimientos retenidos sobre biología, geografía y química en secundaria.

Partimos de la Ciudad de México al terreno donde se empezaba a construir la que luego sería la casa en la que habité hasta ya grandecito, a una hora indecible, no recuerdo quien me levantó, me baño y me dio de desayunar pero cuando desperté me encontraba en la esquina de Miguel Bernard y Lauro Aguirre en un atuendo similar al de los esquimales esperando junto con mi padre y el velador de la obra (de la casa en construcción)al camión escolar, si algún consuelo le queda a mi padre es que no lloré en mi primer día de escuela, es claro que nadie llora cuando está dormido.

Guido Ebergenyi es el primer ser humano con el que recuerdo haber tenido comunicación ese día, me enteré que su padre trabajaba para CFE y yo le dije que el mío trabajaba para PEMEX, de cualquier forma nos quedamos igual, sin duda el sabía que CFE, era la Comisión Federal de Electricidad y yo que PEMEX era Petróleos Mexicanos, aunque tengo la certeza de que fuera de saber el significado de los acrónimos ninguno sabíamos que chingaos erán esas "cosas".

En el transcurso del día conocí a otros de mis "compañeritos" quienes ahora forman parte importante de mis recuerdos académicos, Alex Ramos, Marco Morfín, Totis a(Roberto Peralta), Axel Méndez, Camilo Sansores, Alicia, Ernesto Beltrán, Enrique Cornejo, Carlos Zenteno, Luis Enrique Arjona... pero el día no podía acabar bien... la desmañanada hizo estragos.

A algo he de atribuirle el haberme subido al camión equivocado, sin duda fue la desmañanada y el color similar de ambas "unidades", el caso es que ya arriba del que yo creía era el mismo transporte que me había llevado de la casa en construcción al colegio, la partida de este no se dio con la premura pertinente. No recuerdo cuanto tiempo pasó hasta que alguien me dijo "este no es tu camión" (lo cual tenía claro), y me sacó del asiento donde me encontraba ante las "cuchufletas" de todos los malhoras mayores para llevarme a "mi camión" donde fui recibido de la misma forma que como fui despedido del anterior.

El regreso fue tan álgido como subirse a las "tazas" en las ferias de pueblo, llegué a la primer escala (la casa en construcción) de color "mecate" y con un malestar que no volví a sentir hasta muchos años después cuando conocí el alcohol. Mi padre y el "velador" me esperaban a mi llegada... a la pregunta de "Mi hijo, como te fue en tu primer día de clases?" respondí sin palabras pero con un acto fisiológico que dejo clara mi respuesta.

2 comentarios:

  1. MI querido compañero de pluma en éste solitario blo:

    Me da mucho gusto leer tus artículos, tu estilo es sabroso y tal como tú, sin tapujos. Además, enterarme de lo que tus ojos vieron y otras partes del cuerpo sintieron, me lleva a recrear aquellos años ya lejanos.

    Sigue, sigue. Y espero eso anime a otros a escribir. Te deseo mucha felicidad hoy y siempre. LUIS.

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  2. Gracias Don Luis.. oye como puedo subir una rola!?

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